Michael Giménez, Costa Rica: Es bueno que haya tantos trabajadores interculturales tan activos que sirven como puente entre las personas de América Latina y de la República Checa.

Ahora trabaja en la República Checa, pero viene de Chisco, de Costa Rica. Es ingeniero de software y su oficina de Costa Rica creó una nueva sucursal en Praga y lo envió a trabajar, durante algún tiempo, a la República Checa.

¿Qué tal le pareció el curso de integración?

El curso me resultó muy informativo. Ya sabía algunas cosas de antes, pero en el curso recibí también mucha información nueva. Por ejemplo, asuntos relacionados con la homologación de los documentos. Pero me pareció muy interesante también la información sobre el sistema sanitario y qué hacer en casos de urgencia, cuando uno necesita llamar a una ambulancia.

¿Le sorprendió algo?

No, nada importante porque el sistema de transporte, educación, etc. funcionan en Costa Rica de manera igual. Pero no sabía que las ONG eran tan eficaces aquí. Es bueno que haya tantos trabajadores interculturales tan activos que sirven como puente entre las personas de América Latina y de la República Checa. También aprecio que uno pueda participar en varios eventos como voluntario.

En mi trabajo se habla inglés, así que no tengo ningún problema con la comunicación. Los checos me caen muy bien, son muy serios, pero tienen un buen sentido de humor.